La comida callejera también explica la cultura de un país
Muchos de los platos más famosos de comida callejera hablan de algo más que de ingredientes. Hablan de migraciones, costumbres, familias… De sociedades que entienden la comida y se articulan en torno a ella.
Los tacos mexicanos, el ramen japonés, el falafel de oriente o las arepas latinoamericanas son ejemplos de cómo las preparaciones cotidianas pueden representar una cultura.
La comida callejera surge de la necesidad
Este tipo de platos no aparecen porque alguien quiera crear algo icónico. Muchos de ellos son la respuesta a una necesidad práctica: alimentar a trabajadores, viajeros o ciudadanos que pasan buena parte del día fuera de casa.
Por eso es habitual que estas preparaciones:
- Puedan cocinarse y servirse con rapidez
- Utilicen ingredientes disponibles en la zona
- Son fáciles de transportar y comer
- Permiten aprovechar muchas partes de los alimentos
- Responden a los gustos y posibilidades económicas de la población
Esas recetas van adquiriendo identidad y pasando de ser una simple comida cotidiana a parte de la gastronomía del lugar.
Platos alrededor del mundo
Tacos: el plato que se adapta a lo que hay alrededor
El taco es uno de los mejores ejemplos de la capacidad de adaptación de la comida callejera. La tortilla de maíz es una base que puede acompañarse de todo tipo de ingredientes: carnes, pescados, verduras, legumbres… La variedad es enorme.
Bánh mì: las migraciones llegan a la cocina
Este bocadillo vietnamita tiene como base una versión de la baguette, introducida durante el periodo colonial francés. En ocasiones también lleva paté. Después, se incorporan preparaciones características de la cocina vietnamita como:
- Verduras encurtidas
- Hierbas frescas
- Distintos tipos de carne
- Salsas y condimentos locales
Satay: brochetas indonesias
El satay son pequeños trozos de carne ensartados en brochetas de bambú y cocinados a la brasa.
Aunque existen variantes en distintos países del Sudeste Asiático, Indonesia es uno de los lugares donde esta preparación es especialmente popular.
Algunas de sus variedades más conocidas son:
- Sate Madura, de la isla de Madura
- Sete Padang, de Sumatra Occidental
- Sate Lilit, propio de Bali
Falafel: un plato que habla de identidad
El falafel es otro buen ejemplo de comida que ha viajado y cuya historia se relaciona con distintos territorios de oriente.
Se prepara a partir de legumbres trituradas y condimentadas que después se fríen y sirven acompañadas de pan, verduras y salsas.
Su recorrido está ligado a distintas comunidades, así que no podemos atribuirle un origen exclusivo a un único país. En Egipto, por ejemplo, el ta’amiya se prepara tradicionalmente con habas, pero en otras zonas del país son más habituales los garbanzos.
Arepas: un alimento ancestral
Las arepas son una masa de maíz pequeña y redonda que se cocina sobre una plancha o una sartén. Pueden comerse solas o rellenarse.
Aunque las vinculamos a Colombia y Venezuela, su origen es anterior a las fronteras de estos países, ligada a las comunidades indígenas del norte de América del Sur.
En Colombia son típicas:
- Finas y sencillas
- Con queso
- La arepa de huevo, típica de la costa del Caribe, que se fríe, se rellena con huevo y vuelve a cocinarse
En Venezuela es habitual abrir la arena después de cocinarla y rellenarla. Entre las preparaciones más conocidas está la reina pepiada que lleva pollo, aguacate y mayonesa.
Pani puri: una de las grandes comidas callejeras de India
Estas pequeñas esferas huecas y crujientes de masa frita se rompen o perforan para rellenarlas de ingredientes como:
- Patata
- Garbanzos
- Cebolla
- Especias
- Pani (una salsa especiada que lleva menta, cilantro, chile, tamarindo…)
Este plato se cocina y sirve en el momento y tiene una gran diversidad regional:
- En Maharashtra se le llama pani puri
- En otras zonas se conoce como golgappa o puchka
Poutine: de plato sencillo de Quebec a icono canadiense
La poutine es una preparación originaria de Quebec, elaborada con tres elementos básicos:
- Patatas fritas
- Cheese curds (cuajada de queso)
- Gravy (salsa de carne)
Se considera que surgió en las zonas rurales de Quebec a mediados del siglo XX, aunque existen distintas versiones. Con el tiempo fue extendiéndose a otras zonas de Canadá.
Este plato es ideal como comida callejera porque puede servir como una preparación abundante y fácil de consumir. Con un origen humilde, terminó convirtiéndose en uno de los iconos de la gastronomía canadiense.
La calle conserva la cocina local
Lo interesante de la cocina callejera es que sus recetas no tienen que ser siempre iguales para conservar su identidad. Pueden modificarse los ingredientes y adaptarse a los productos disponibles y que sea precisamente eso lo que la haga evolucionar sin desaparecer.
Por eso, cuando viajamos y probamos comida callejera, estamos degustando tradiciones que continúan cambiando.


